¿Alguna vez te has planteado cómo hacen nuestros dispositivos para que podamos mandarnos mensajes con nuestros familiares o amigos? ¿O la cantidad de lugares por los que pasan los datos antes de llegar a su destino?

Cuando mandamos un mensaje, este no aparece mágicamente en el móvil del destinatario, sino que primero recorre un largo camino a través de los cables que nuestro proveedor de Internet nos facilita. Entre diferentes tramos del camino, la compañía coloca unos aparatos que deciden por donde mandar nuestro mensaje para que llegue lo antes posible.

Tras plantearme esto, comencé a interesarme por redes de comunicaciones independientes que no dependen del cableado que colocan los proveedores de Internet habituales.

Así es como descubrí que en el edificio Ada Byron de la EINA hay una potente antena que se conecta con otras al otro lado del río. Estas antenas pertenecen a un proyecto llamado Güifi.net, que se dedica a coordinar la creación de redes inalámbricas como esta para llevar la conexión a internet a lugares que lo necesiten de forma gratuita. Así personas que no pueden permitirse contratar una conexión a internet pueden hacerlo sin problemas. Otro aspecto que me llamó la atención es que las decisiones sobre la gestión de la red no depende de una empresa o único individuo, sino que los diferentes colaboradores se ponen de acuerdo para coordinar la expansión del proyecto.

Pero con esto solo hemos solucionado la mitad del problema, la comunicación entre dos puntos. La otra mitad del problema implica que todos los dispositivos se pongan de acuerdo en cómo comunicarse entre ellos y es por esto por lo que descubrí Yggdrasil. Yggdrasil es uno del los diferentes experimentos que pretenden buscar alternativas a cómo funciona nuestro Internet habitual. Para ello, trata de organizar las redes de computadores de la manera más eficiente posible. Como no hay grandes empresas que garanticen la conexión, Yggdrasil depende de que cada dispositivo esté conectado con muchos otros simultáneamente. De esta forma, cualquier dispositivo puede contribuir para conectar a otros usuarios entre sí.

Nodos de la red de Yggdrasil. Su semejanza al árbol de la mitología nórdica da nombre al proyecto.

Si os interesa saber más podéis leer sobre el proyecto aquí: Yggdrasil.

A diferencia de las comunicaciones habituales, con Yggdrasil los datos que enviamos y recibimos solo pueden ser leídos por nosotros y el destinatario gracias a lo que se conoce como cifrado ‘end-to-end’. Por tanto aunque alguien de forma malintencionada quiera leer nuestros mensajes colocándose entre el emisor y el receptor, será incapaz de sacar la información original.

Os animo a colaborar con esta nueva red, sea instalando nuevas antenas como hace Güifi.net, o colaborando con el proyecto de Yggdrasil para ampliar la red de pruebas que se está llevando a cabo.

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