En 1998, Eric S. Raymond y otras personas, ante las dificultades de muchas empresas de entender las ventajas del software libre, decidieron poner en marcha la Open Source Iniciative (OSI).
El término Free Software provoca algo de confusión en lengua inglesa, ya que puede interpretarse como software libre o como software gratis. Dado que las ventajas técnicas no están tanto en la gratuidad como en la capacidad de acceder al código fuente, la OSI quiso hacer hincapié en éste aspecto, acuñando el término Open Source, en español fuentes abiertas o código abierto.
Realmente la diferencia estriba en el aspecto sobre el que se hace énfasis, pero no en el propio código o en su licencia.
Richard Stallman, que inicialmente apoyaba la iniciativa, se retiró de ella por no compartir que se restase importancia a las motivaciones éticas para desarrollar software libre. Según él, "el código abierto es una metodología de desarrollo; el software libre es una filosofía política (o un movimiento social)".
Así, la corriente del código abierto intenta convencer a las empresas de que pueden obtener beneficios respetando la libertad de sus usuarios de intercambiar y compartir sus programas. En cambio, la del software libre hace énfasis en que todos los programadores tienen la obligación ética de respetar las libertades básicas del software para el resto de la gente.